Por Antulio Ficachi
En la Cuarta Transformación siempre se adelantan y ya andan resucitando muertos… o al menos reviviendo mentiras y frases del difunto político tabasqueño que despacha en La Chingada. Resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum anduvo por Campeche y, ante los reclamos de médicos y empleados del IMSS que protestan por la falta de insumos, sacó del cajón el “¡Me canso, ganso!”.
Con ese refinado lenguaje técnico, la cientifíca Claudia prometió revolucionar el sistema de salud a través de WhatsApp, inteligencia artificial y egresados de la UNAM y el Politécnico. Lo más florido fue su metáfora logística: asegura que el envío de medicinas de los almacenes a los hospitales operará igualito que cuando uno pide zapatos de a tres pesos por Alibaba o TEMU directo desde China y le llegan al día siguiente.
¡Que bonita vecindad! Ojalá alguien le avise a la Doctora que el par de tenis chinos no viene con el lote caducado ni requiere red de frío, y que la salud pública de los mexicanos no se resuelve con un “dar clic en agregar al carrito”.
Pero en fin, al menos el ganso ya tiene app.
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¿Se acuerdan de los Créditos a la Palabra y las Tandas del Bienestar? Esos “préstamos” que el anterior régimen repartió como si fueran volantes para paliar la pandemia, basándose en la “honestidad del pueblo”. Pues bueno, en el papel eran una bendición; en la realidad, un barril sin fondo de 46 mil 268 millones de pesos.
Ahora que el equipo de investigaciónes de Latinus metieron solicitudes de información vía transparencia para saber a dónde fue a parar tanta lana, cuántos debían y cuántos difuntos cobraron —porque hasta los muertos resultaron beneficiarios según la ASF—, las dependencias federales aplicaron la de la cochinilla: se hicieron bolita.
Hacienda, Economía, Bienestar, el Banco del Bienestar y Financiera para el Bienestar jugaron al “pásale la bolita al de junto”. Nadie sabe, nadie supo, y en Financiera para el Bienestar juran y perjudican que los datos históricos de los deudores simplemente “no se localizaron”. ¡Vaya magia!
Ni el Mago Chen Kai desaparecía $46,000 millones de pesos con tanta soltura. Con esos antecedentes, no es que Ortiz Rubio haya sido el “Nopalito”, es que esta nómina de deudores fantasma hace ver a la política mexicana como un verdadero nopal: lleno de babas, espinas y sin a quién pedirle cuentas.
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Se sabe que desde Washington mandaron a un enviado de la OFAC (la temida Oficina de Control de Bienes Extranjeros de EU) a caminar suelo patrio y a entrevistarse con la fauna política local. Y no vino a comer gorditas de dulce con frijol ni a tomar café de la parroquia.
El mensaje del tío Sam fue seco y sin anestesia: las pesquisas sobre las ligas del narcotráfico, el huachicol y el lavado de dinero entre políticos del Golfo —con dedicatoria muy especial para Tamaulipas y Tabasco— son prioridad de primer orden allá arriba.
Lo interesante es que en las listas hay nombres del partido guinda que hacen palidecer cualquier escándalo previo. Y mientras en las altas esferas norteamericanas se afinan los expedientes, por estos lares tropicales la respuesta favorita ante la sospecha es el victimismo: calificar todo de “montaje” o “violencia política de género”.
Y si no que le pregunten a la zacatecana Rocio Nahle, que despacha entre zalameros de corte, aduladores de medio pelo y plumíferos-chalanes a sueldo. Pero qué se le va a hacer, bien dice el refrán que la igualdad se da entre iguales, no entre desiguales.
A ver si cuando lleguen los bombazos de la OFAC, el discurso de la persecución les alcanza para pagar la fianza.
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Y hablando del paraíso conurbado, ayer domingo el icónico restaurante Villa Rica, allá sobre el bulevar Ruiz Cortines de Boca del Río, quedó totalmente reducido a cenizas. Una palapa histórica devorada por el fuego y avivada por el viento en cuestión de minutos.
En el Puerto ya corren las soterradas sospechas: ¿siniestro fortuito o “cobro de piso” con sello de la casa? Porque entre el humo de la palapa que se quemaba y el ambiente que se ha generado en Veracruz, desde hace casi 8 años, huele más a pólvora y extorsión que a mariscos.
Un incendio con tufo a política morena y complacencia narca en pleno corazón turístico.
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Para rematar, desde Xalapa, la Arquidiócesis soltó una pedrada teológica con dedicatoria directa al Palacio de Gobierno. El presbítero Juan Beristain recordó aquel pasaje de “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, advirtiendo que ningún poder político o económico tiene derecho a adueñarse de las personas ni a exigir obediencia ciega.
Claro y raspado el recado dominical del clero veracruzano: ni la conciencia ni la dignidad tienen fuero gubernamental. Toda una lección de humildad para una clase política acostumbrada a posar como divinidad de parroquia.
Pero que no se confíen en el Palacio del Mármol; bien se murmura en los mentideros de Enríquez: “Ojo con el obispo, que el báculo pesa… y la fe encendida junta más almas que un mitin con frutsi y torta”.

