Las estadísticas negras de Veracruz indican que los últimos 10 años han sido letales para los hombres y mujeres que se mueven en los senderos de la política. Los periodistas que llevan esa preocupante numeralia afirman que son más de 30 asesinatos en los años recientes. En esta ocasión no profundizaremos en el primer lugar que la entidad ocupa por asesinatos de periodistas.
Y en ese registro numérico se incluyen asesinatos y desapariciones de personajes que han sido parte de los más altos niveles de la política, cuyos nombres han sido sumamente mencionados en el estado y en la capital del país. Casi todos llegaron como legisladores al congreso estatal y/o federal y algunos fungieron también como alcaldes: Fueron asesinados, Juan Carlos Molina en noviembre de 2019; Gladys Merlín Castro en febrero de 2021; Benito Aguas Atlahua en diciembre de 2024; Juan Carlos Mezhua Campos en noviembre de 2025 y Zenyazen Escobar el pasado viernes 4 de septiembre. Y desde el 26 de octubre de 2022 que fue levantado de su rancho de Actopan, no se tiene información de Francisco Fernández Morales “El Potro”, exdiputado local y fundador del Movimiento “Chucho El Roto” contra las altas tarifas de energía eléctrica.
El viernes pasado al medio día, la entidad veracruzana se cimbró cuando se enteró de la muerte del diputado federal Zenyazen Escobar García, a quien la policía le encontró muerto dentro de su automóvil, a causa de un balazo en la cabeza, y sobre su cuerpo, se encontraba el arma con la que se supuestamente perdió la vida.
Poco tiempo después el secretario de gobierno Ricardo Ahued descartó algún atentado en su contra. Y horas más tarde se dio a conocer que la Fiscalía General de la República, había atraído el caso, considerando el cargo federal que tenía el occiso.
Hasta el día de hoy, no se dispone de información oficial sobre el fallecimiento, sin embargo las redes sociales y algunos medios de comunicación, han especulado y mencionado una serie de circunstancias o posibles motivos, recordando sus actividades profesionales o deportivas, previas a su incursión en el magisterio. También se ha mencionado su activismo social en la dirigencia magisterial y en los movimientos de bloqueo en puentes y carreteras de su época en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Un asunto que sale a relucir es que una empresa de carácter familiar (que dirige la hija del legislador) obtuvo hace pocos años, el manejo por la disposición final de la basura en la zona conurbada de Orizaba, con ingresos de muchos millones de pesos anuales. Así mismo, se recordó algún enfrentamiento que tuvo con un diputado del PRI en el Congreso de la Unión. Otros recuerdan sus frecuentes acusaciones de corrupción contra los Yunes del Estero de Boca del Río, entre otras cosas más. Cabe resaltar que pocos analistas políticos creen posible alguna hipótesis de suicidio, que algunos pretenden fomentar en la opinión pública.
El funesto acontecimiento está generando preocupación en entornos políticos, magisteriales y sociales debido a la alta inseguridad en que vive la población en todas las regiones, sometida por la ineficiencia e irresponsabilidad gubernamental y las fuerzas de la delincuencia organizada que no pueden ser sometidas por las huestes federales que comanda el sector militar y el secretario de protección ciudadana Omar García Harfuch.
La Fiscalía General de la República habrá de conducir las investigaciones que lleven al esclarecimiento de este penoso caso que afecta a su familia y al equipo político de Cuitláhuac García, al que el maestro Zenyazen Escobar pertenecía.








