Un escenario devastador enfrentan los productores agrícolas en la capital mundial del limón persa. La embestida implacable de plagas fitosanitarias, combinada con la inestabilidad de los precios en el mercado, mantiene en jaque la economía de Martínez de la Torre, provocando desplomes drásticos en las cosechas y el colapso de empleos locales.
El presidente municipal, Modesto Velázquez Toral, advirtió sobre la gravedad de la situación durante su visita al Congreso del Estado, donde detalló cómo enfermedades devastadoras como el Huanglongbing (HLB) —popularmente conocido como “dragón amarillo”— y el virus de la tristeza de los cítricos han mermado de forma sistemática el rendimiento del campo veracruzano desde hace varios años.
“El dragón amarillo ha provocado que el rendimiento de cítricos dulces, como la naranja y la mandarina, caiga hasta en un 70%. En el caso del limón, nos vemos obligados a incrementar el uso de insumos y productos para forzar la producción”, aseveró el edil.
El contraste de los precios: la naranja al alza y el limón por los suelos
La crisis sanitaria ha impactado los costos al consumidor y al productor de maneras marcadamente opuestas:
- Naranja dulce (tipo mallera): La severa escasez de volumen ha empujado el precio al alza. Actualmente, el kilogramo se cotiza entre los 10 y 15 pesos, aunque este valor no compensa las pérdidas volumétricas de los citricultores.
- Limón persa: Pese al alto costo de mantenimiento para combatir las plagas, el valor del fruto de exportación (calidad primera para EE. UU.) se ha desplomado a niveles críticos, cotizándose entre 3 y 5 pesos el kilo. Velázquez Toral atribuyó este sobreoferta a la sobreproducción en los 22 estados del país que compiten en el rubro.
Impacto social: quiebra la industria y hay pérdidas masivas de empleo
El impacto de este fenómeno fitosanitario dejó de ser un problema exclusivamente del campo para convertirse en una crisis social de gran escala. Según reveló el alcalde, la escasez de materia prima e inestabilidad financiera cobró recientemente su primera gran víctima industrial en el municipio.
“La situación es tan alarmante que ya provocó el cierre definitivo de una empresa que empleaba a cerca de 2 mil trabajadores. A ese nivel llega la gravedad de lo que estamos viviendo”, concluyó el munícipe.
La alerta máxima se mantiene entre familias, productores y autoridades de Martínez de la Torre, un bastión agroindustrial que hoy lucha por frenar el avance de las plagas y evitar el colapso definitivo de su principal motor económico.








