Desde la Plaza de la Libertad, durante el rezo del Ángelus de este domingo, el Papa León XIV lanzó una dura crítica contra la cultura consumista actual, al tiempo que llamó a la sociedad a replantearse sus verdaderas prioridades.

El Pontífice advirtió sobre cómo los mercados modernos manipulan los deseos individuales, generando carencias artificiales que terminan por deteriorar la condición humana.

«La industria del consumo nos altera el gusto, creando siempre nuevas necesidades para luego vendernos respuestas que no sacian y, a veces, envenenan el corazón», sentenció el Santo Padre.

Frente a esta dinámica, contrapuso la urgencia de redescubrir la espiritualidad y el vínculo con lo divino como la única vía auténtica para sanar la convivencia social y alcanzar la plenitud.

Un mensaje sin distinción de clases

Al reflexionar sobre el Evangelio de San Mateo y las parábolas del tesoro y la perla preciosa, León XIV subrayó que el mensaje de renovación no está reservado para una élite, sino que apela a todos los sectores por igual: desde trabajadores del campo y comerciantes, hasta amas de casa, administradores y gobernantes.

El Papa enfatizó que la Iglesia debe mantenerse como un espacio de comunión plural e incluyente, donde se reconozca la «predilección preferencial por los pequeños y los descartados». Para el Pontífice, el hallazgo de la fe no representa un freno ni una privación a la existencia, sino un punto de inflexión capaz de multiplicar las oportunidades de vida.

Llamado por el Medio Oriente

En el tramo final de su allocución, la atención del Santo Padre se dirigió hacia el conflicto geopolítico en Cisjordania y Gaza. El Pontífice exigió el respeto irrestricto a la «igual dignidad» y a los «mismos derechos» de todas las personas involucradas en la región, haciendo un firme llamado a frenar cualquier acción que perpetúe la violencia y obstaculice la paz.

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